0%
Still working...

Año nuevo, cuando sobrevivir también cuenta

Este año no fue fácil. Fue un año de lucha constante con mi mente, de ansiedad, de sentirme como un fracaso y de cuestionar profundamente mi valor como artista. Hubo momentos en los que perdí la motivación para seguir audicionando, para pararme frente a una cámara o entrar a una sala con la esperanza de que alguien viera en mí lo que yo ya no podía ver.

Mi sueño artístico, ese que me ha acompañado por tanto tiempo, se sintió lejano. Sentí que estaba fallando, que no estaba avanzando como “debería”, que el camino se me estaba cerrando. Cuando tu identidad está tan ligada a crear, a expresarte, a ser vista y escuchada, dudar de eso duele de una forma muy particular.

Pero en medio de ese desgaste emocional, encontré otra manera de crear.

Empecé a construir un Chopper de Star Wars tamaño real. Sin conocimientos previos, sin saber exactamente cómo hacerlo, solo con la necesidad de volver a sentirme capaz. Hoy estoy imprimiendo pieza por pieza, aprendiendo a tener paciencia, entendiendo que ninguna creación aparece completa de un día para otro. Cada parte pequeña importa, incluso cuando parece insignificante.

Este proyecto no reemplaza mi sueño artístico, pero sí lo sostiene. Me recuerda que crear no solo es audicionar o esperar una oportunidad externa; también es aprender, equivocarse, construir con las manos, imaginar algo que aún no existe y confiar en que, con tiempo, tomará forma.

Lo más desafiante todavía está por venir: la parte tecnológica. Programación, electrónica, cosas que siempre me intimidaron. Nunca fui buena en matemáticas, nunca programé nada, y por años pensé que eso significaba que no era capaz. Hoy elijo creer algo distinto: que no entender todavía no es lo mismo que no poder aprender.

Al cerrar este año, mi deseo para el próximo es volver a confiar en mí como artista. Seguir audicionando incluso cuando el miedo aparece. Recordar que mi valor no se define por un “sí” o un “no”, sino por la constancia de seguir intentando. Quiero crear sin compararme, sin castigarme, sin exigirme resultados inmediatos.

Para quienes leen esto y persiguen un sueño creativo, artístico o personal: deseo que el próximo año se permitan avanzar a su propio ritmo. Que no abandonen lo que aman solo porque el camino se puso cuesta arriba. Que recuerden que el proceso también es parte de la obra.

Tal vez este año no trajo las respuestas que esperábamos. Pero seguimos aquí, creando, aprendiendo y soñando. Y eso ya es un acto de valentía.

Que el próximo año nos encuentre audicionando, construyendo, aprendiendo cosas nuevas y creyendo, aunque sea un poquito más, en nosotros mismos. Pieza por pieza. Paso a paso. 

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts